Abril 21, 2014

kalstedom:

DEATH GRIPS | No Love

Abril 19, 2014
Lista de enfermedades, deformidades y otros defectos de mi organismo

  • Intolerancia a la lactosa (resuelta tomando leche deslactosada, no trae mayores inconvenientes)
  • Brazo izquierdo algo más corto que el derecho, por fractura supracondilia en el codo a los 7 (la saqué barata porque pude haberlo perdido)
  • Ceja izquierda partida por accidente a los 6 (apenas un look medio Leo García, compensa mis cejas grandes de vasco)
  • Una muela -no de juicio- extraída, hay que sacar otra con urgencia por infección y reemplazarla por corona. Además, una muela de juicio inferior tiene las raíces en forma de gancho.
  • Operación de garganta, nariz y oído a los 5 (durante un tiempo necesité diábolos traídos de Francia para mis oídos, por problemas de audición)
  • Esternón hundido (pequeña obstrucción en aurícula o ventrículo, el corazón está corrido hacia la izquierda y necesito chequeo anual, por suerte no requiere operación ni cirugía)
  • Operado de varicocele a los 16 o 17 (sin complicaciones posteriores)
  • Acné entre los 13 y 20 años (heavy entre los 15 y 19, sin complicaciones posteriores)
  • Jaquecas por problema de presión en el ojo izquierdo (durante la infancia)
  • Rosácea/Dermatitis seborreica desde los 13 o 14: la rosácea es crónica y la aplaco con cremas y pastillas según lo necesario, además de prevenirla cuidándome intensivamente en las comidas y bebidas, durmiendo bien, evitando estresarme y cambiar abruptamente de clima (complicado si viajo, o saliendo y entrando de lugares en invierno y verano). La dermatitis requiere lo mismo pero con algunos shampúes, para evitar cantidades excesivas de caspa, y mucho picor.
  • Bruxismo: todas mis caries se deben a ésta. Cuento con placa para no seguir rompiéndome.

Enero 1, 2014

(Fuente: soylace)

Noviembre 28, 2013

(Fuente: peteneems, vía fiebrealdespertar)

Noviembre 26, 2013
5 razones por las que Fabric 36 de Ricardo Villalobos tiene valores musicales y culturales que exceden a la ingestión ocasional de drogas sintéticas para ampliar la experiencia sensorial en una fiesta de música electrónica

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1) Soberbia bien ejercida. La serie Fabric, editada por el club homónimo de Londres, es una de las tantas antologías en progreso de mixes por encargo que existen en el ecosistema de la Electrónica, probando el ingenio y oído de distintos DJs para enganchar entre sí canciones de distintos orígenes y estilos. Si bien en la gran mayoría de las ocasiones se incluyen temas remixados por otros DJs, o el mismo encargado de la mix ajusta una canción ajena a sus necesidades, Villalobos lleva el mimo al ego propio a otro nivel, e incluye únicamente canciones y remixes de su autoría (salvo alguna colaboración), por lo cual Fabric 36 es una mix apenas por una cuestión técnica de catálogo, y fue armada como un disco de estudio. Villalobos ofrecería después una dudosa excusa para tal movida, argumentando que quería evitar cualquier controversia sobre qué editora elegiría para sacar su nuevo material, pero aprovechando además su admiración por Fabric, uno de las pocas discos en el mundo que satisface sus necesidades de sonido.

2) Frecuencias como un buen juego previo. Villalobos es, extrañamente para el paisaje que habita, un terrible nerd musical en lo que respecta a géneros poco amigables y a la fidelidad del audio. Hay muchos ejemplos en discos, entrevistas e imágenes del nivel de snobismo y conocimiento que el tipo tiene en la materia, pero particularmente Fabric 36 es como una golosina que cambia de sabor según con qué auriculares uno la consuma. La obsesión de Villalobos por emular al máximo posible el sonido analógico puede hacer confusa la distinción entre lo que fue sampleado (de algún disco que por otra parte es muy complicado de identificar) y lo que se armó para la mix, pero el mejor truco es la extensión de las bases introducidas hasta bien arrancados los siguientes tracks. Esto sucede muchísimo en las mixes pero con las capas de percusión, que se integran con mayor facilidad en cualquier tramo y ayudan como columna vertebral, mientras que Ricardo llega a estirar con mucha sutileza alguna melodía, sin perder la cohesión: el simple juego de notas que suena desde M. Bassy se desvanece tan suavemente en 4 Wheel Drive que uno podría repetirlo por mero reflejo. Por la paciencia con la que se construyen los picos de la mix, éstos se parecen a los orgasmos que se alcanzan con más maña que fuerza.

3) Eclecticismo y manifiestos. Villalobos nació en Chile y emigró de niño con sus padres a Alemania, escapando del golpe contra Allende. Los años en una cofradía de artistas chilenos, además de forjar un obvio cruce interno de culturas, dejaron una particularidad importante en su política de contrataciones, rechazando ofertas de los Estados Unidos como una manera de pronunciarse contra la colaboración de la potencia para la instalación de Pinochet en el gobierno. En lo que respecta a Fabric 36, la consigna de la mix deriva en una mezcla extraña pero efectiva de influencias muy disímiles. Los sampleos más reconocibles del disco salen a imponer presencia chilena: son el de Primer encuentro latinoamericano de la soledad, de un disco en vivo de Los Jaivas con Manduka, y una remix del propio Villalobos a 4 Wheel Drive de Los Updates (aunque quizá el mayor acto de chilenismo en su carrera haya sido poner a Jorge González a hacer un cover minimalista de Emociones Clandestinas, en Baile). Fabric 36, en la batería jazzera de Perc and Drums o la percusión japonesa de Andruic and Japan, llega a sacrificar la pureza de un ritmo limpio en 4/4 por decir algo sobre qué puede ser incluido en la pista.

4) Misterio y absurdo. ¿Pero por qué Villalobos tiene que llegar a las extravagancias recién mencionadas? ¿Qué hace esa charla entre mujeres sobre matrimonios y la cocción de un pollo interrumpiendo un pulso bailable tan bien construido? ¿Son dos mujeres o las voces de Villalobos y Andrew Gillings pitcheadas? ¿De dónde salió todo lo sampleado? ¿Cómo concibió Villalobos lo que hizo en el estudio?

Salidas de este tipo ya son comunes en su discografía, y la idea detrás de una de sus producciones menos accesibles, con 37 minutos de puros vientos gitanos en un molde de 4/4, hacía referencia a su interés por quebrar las convenciones poco amplias del baile occidental a través de la música House. En ese punto es cuando se cuelan los ritmos orientales, que sin respaldo en las pistas convencionales se reducen a la escucha estática. Sus trabajos con Max Loderbauer, desde Re: ECM de 2011, acrecentaron mucho esta veta en su producción, pero Fabric 36 se destaca como extravagancia porque una mix suele estar concebida como un viaje continuo y uniforme, y el caleidoscopio geográfico que emprende Villalobos deja tantas dudas sobre lo que sucede como las que provoca por cómo eso se produjo.

5) Más que una ocasión para empeparse. YouTube está lleno de videos de sets con Villalobos drogado, minas dándose piquitos frente a cámara y carpas repletas de gente chivada. En esas condiciones debe ser imposible procesar toda la carga cultural que el tipo le inyecta a lo que pasa en las bandejas, pero de algo tiene que vivir, y el clubbing habitual en cualquier parte del mundo se amolda a sets mucho más directos, energéticos y de sensibilidad Pop. Las figuras de David Guetta, Skrillex o Avicii provocan una visión coloquial de la Electrónica que no permite el acceso y la exploración a los subgéneros, las editoras y los artistas que forman una escena rica y variada cada año. Fabric 36 puede ser una excusa perfecta para buscar una experiencia sensorial al azar, botella de agua mineral en mano, pero se merece decenas de escuchas con un par de auriculares caros, en el asiento más cómodo de casa.

Octubre 25, 2013

(Fuente: eyeonspringfield)

Octubre 2, 2013

(Fuente: pizzaisland, vía vhsdreamz)

Septiembre 30, 2013
"Ellos También Cuentan"

Por mi primer colegio primario pasaron dos veces unos tipos de una editorial marplatense (“Nuevas Letras”), que nos ofrecían a todos los chicos de hasta quinto año colaborar en compilaciones de cuentos escritos por pibes de distintos colegios de la ciudad. Lo único que recuerdo era tener que escribir el cuento gratis y encima pagar por nuestro ejemplar -por supuesto que ese era el negocio-, pero al menos hacían unas presentaciones muy elegantes, en el salón de un hotel. Los libros están horrendamente impresos, y sobran faltas de ortografía en los cuentos. También ignoro por qué el libro del 98 es el volumen 2 de la serie, y el del 2000 el volumen 1. Transcribo a continuación mis dos contribuciones.


De Ellos También Cuentan Volumen 2, 1998:

Una carrera divertida

Había una vez, un perro muy pobre que un día vio a una liebre y al rato vio miles y miles de liebres. Todas jugaban juntas, él también quería jugar, ladró fuerte para que alguna liebre jugara con él. Una de ellas, vino y decidieron correr una carrera.

Comenzó la carrera…

"¡Ya!", gritó una de las liebres.

La liebre iba primera, algunas alentaban a su amiga, otras al perro.

Triunfó la liebre, pero se hicieron amigos porque era un juego.

De Ellos También Cuentan Volumen 1, 2000:

Una nariz muy larga

Había una vez, un cartero llamado Carlitos de 22 años. Como Carlitos es multimillonario vive en una casa inmensa. Bueno, más que casa un palacio. Tenía 80 habitaciones y 14 baños. Todos los días se divertía yendo a cada uno, ¡y había habitaciones para cada miembro de su familia!

Carlitos tenía muchas cosas buenas, excepto su nariz. Era muy larga y por eso no podía entregar cartas. Los vecinos no le creían que era cartero. Por su nariz lo consideraban mentiroso, como Pinocho pero diferente, ¿no?

Un día lo despidieron del correo, los vecinos se alegraron al recibir la noticia, Carlitos también pero por otro motivo, tiene de amigo a un dios, entonces le pidió nariz y el dios se la hizo corta, Carlitos es cartero otra vez y los vecinos, ahora sí, lo toman como un cartero de verdad.

Septiembre 28, 2013

(Fuente: megazord)

Septiembre 24, 2013
"Día de duelo del cine argentino"

Así cubría Homero Alsina Thevenet un típico drama por egos en un festival de cine, en este caso en Mar del Plata 1960.

Un escándalo considerable se armó en la noche del sábado 12 alrededor de una fiesta organizada por Uniargentina, entidad cuya misión es representar al cine argentino en el exterior. Periodistas nacionales que se interesaron por su invitación recibieron de las oficinas del Festival la razonable respuesta de que ese acto no es de las autoridades sino de una entidad privada, que los periodistas nacionales invitados eran sólo una minoría de los inscriptos oficialmente en Mar del Plata, y que los restantes deberían protestar a dirigentes de Uniargentina y no del Festival. El baile comenzaba a las 24 horas, en el Hotel Hermitage (sic) y desde dos horas antes, en las dos salas cinematográficas, circuló la versión de que la prensa haría sabotaje a Uniargentina, y de que al baile no concurriría ningún periodista nacional, en acto solidario con sus compañeros no invitados. Tras muchas conversaciones parciales, en la puerta del hotel se apostaron brigadas al efecto, se mantuvo el boicot y se lo formalizó, a dos cuadras de allí, en el Hotel Provincial, donde la prensa intercambió ideas en ruidosa reunión, y estuvo a punto de firmar un detonante manifiesto. Hasta el Provincial llegaron varios directores argentinos (Ayala, Torre Nilsson, Viñoly, Tinayre) en función de mediadoresy la prensa se mantuvo firme en el boicot. Entonces llegó una delegación de autoridades de Uniargentina (Mentasti, Bedoya, Laso) y explicó la situación. Como ellos lo dijeron, el baile es carísimo, con lo que las invitaciones llaman “etiqueta obligatoria”, y era necesario algún corte en la lista de invitados, porque incluir a los 300 periodistas acreditados era excederse. Esa fue, dijeron, la razón de la selección, de parte de la cual atribuyeron culpa a la oficina de prensa del Festival. Los invitados habían sido alrededor de cuarenta en una lista inicial, y llegaron a 120 tras sucesivas ampliaciones. Los ofendidos eran los otros, pero también los 120, que recordaron un incidente similar con Uniargentina en Mar del Plata 1959, señalaron que entre los no invitados del sábado 12 figuraba algún periodista nacional y extranjero importante, y declararon que no había arreglo posible. Decidían irse, y de hecho se estaban yendo. La fiesta se hizo con la ausencia de la mayor parte de la prensa argentina.

Los argumentos de Uniargentina son fáciles de entender pero no son del todo convincentes. Seleccionar periodistas es cosa que puede hacerse con un criterio de importancia (por tiraje, por prestigio personal, por antigüedad o por otros actores) o cosa que puede dejarse librada a factores más naturales, como un registro previo de quienes piden invitaciones. En ambos casos, era procedente explicar de antemano que no se podía invitar a trescientos donde cabían cuarenta. Pero Uniargentina no razonó así, seleccionó sin explicar, dejó fuera a periodistas notorios y creó ofensas y barullos, mientras simultáneamente recibió en su baile a figuritas apenas conectadas con el cine argentino. A esto hay que agregar la particular inepcia administrativa con que repartió las invitaciones hechas, incurriendo en demoras y confusiones que crearon ofensas adicionales: había periodistas cuyo nombre figuraba en largas listas de mesas de honor, pero los interesados no recibieron comunicación alguna y estaban molestos o dormidos a esa altura. Hubo otros que recibieron la tarjeta a último momento y se consideraron incluidos por postrero favor. Los malos humores resultantes provocaron que algunos observadores llamaran al sábado 12 “día de duelo del cine argentino”. Esa misma noche se había proyectado el estreno nacional El bote, el río y la gente (de Cahen Salaberry, con Silvia Legrand) que tuvo mayoría de opiniones en contra. Si algo faltaba en ese traspié cinematográfico, era pelearse simultáneamente con la prensa local.

(Homero Alsina Thevenet - Obras Incompletas - Tomo II-B, compilación de Buela, Gandolfo y Peña)